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Fernando Rivas: “Cuando me dieron la oportunidad de volver a trabajar me sentí valorado”

En 1996 Fernando Rivas sufrió un accidente laboral que terminó con la amputación de parte de su brazo y su mano derecha. La percepción de su vida y de sí mismo cambiaron totalmente. Volvió a trabajar poco tiempo después de su rehabilitación en diversas empresas, luchando por ser positivo y cambiar la visión de los empleadores sobre la discapacidad. Desde 2008 es instructor o co-terapeuta de manualidades del sector de “Reacondicionamiento del esfuerzo” del Hospital del Trabajador ACHS y hoy se siente como un hombre muy feliz.

 

Foto Fernando Rivas

Estaba manejando una máquina inyectora de plásticos cuando mi brazo quedó atrapado. Los médicos me operaron varias veces, pero no pudieron salvar mi extremidad. Perdí parte del brazo y mi mano derecha. Después de una rehabilitación en la que me enseñaron a usar mi prótesis, volví a trabajar en la misma empresa en la que tuve el accidente sin tener ningún problema. Fue mi primera meta cumplida.

 

Volver a buscar trabajo

Años después, me despidieron por problemas económicos de la fábrica que tuvo que cerrar. Cuando me quedé sin trabajo se me vino todo abajo, fue como sufrir el accidente de nuevo. No podía dejar de pensar en quién me iba a contratar con mi discapacidad.

Empecé a dejar mi currículo en todas partes. Muchas veces me respondían que me iban a llamar, pero nunca lo hacían. En otras partes eran más honestos y me decían de inmediato que no contrataban a personas con discapacidad. Eso me pasaba en empresas productoras, porque no sabían dónde ponerme y por eso me desechaban. Ante esa realidad, yo no podía hacer nada. Finalmente, después de mucho buscar, pude insertarme en una empresa de higiene hospitalaria por varios años. Trabajar fue muy gratificante porque me ayudó a solventar mi hogar y mi familia, que es lo más importante para mí.

 

El sueño de ser co-terapeuta

Mientras desempeñaba mi trabajo diario, me enteré sobre la apertura de una vacante en el taller de manualidades del área de Terapia Ocupacional del Hospital del Trabajador ACHS. Llamaron a un concurso y postulé al cargo. Pasé por muchas etapas dentro del período de selección. Tras dos meses de incertidumbre, en mayo de 2008 recibí la noticia: había sido seleccionado como el nuevo instructor o co-terapeuta del sector de “Reacondicionamiento del esfuerzo” en el Hospital del Trabajador ACHS.

Mi labor consiste en apoyar la rehabilitación y reinserción laboral de trabajadores que han tenido un accidente del trabajo. Yo les enseño a hacer trabajos en madera y metal para que desarrollen sus habilidades. Cuando un paciente termina alguna figura se las regalo. Así ellos se llevan a su casa un trabajo logrado, y no se les olvida su proceso de rehabilitación y todo lo que han conseguido.

Yo logro entender por lo que están pasando las personas que llegan para acá, porque también lo viví. A veces algunos están con la cara triste o decaídos, pero yo los hago reír e interactuar entre ellos para cambiarles ese sentimiento, a pesar de que no soy psicólogo. Mi idea es que salgan con otra expresión del taller. Así me siento feliz.

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