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Sánchez y Cía.: “Queremos seguir contratando personas con discapacidad”

 

En Sánchez y Cía. se encontraron con la discapacidad por una necesidad netamente productiva. En el 2012 se les hizo complejo conseguir “mano de obra” y vieron en los trabajadores con discapacidad auditiva una buena oportunidad para conseguir personas entusiastas y deseosas de trabajar. Apostaron por ellos con valentía y los resultados han sido excelentes. Una experiencia exitosa, real e inspiradora.

Foto equipo Sánchez y Compañía

Sánchez y Cía. pertenece a un holding de plantas productivas de plástico. En la fábrica de Quilicura trabajan 150 personas en sistemas de turnos rotativos. Son una empresa común y corriente, sólo que con la particularidad de que entre sus filas existen entre siete a diez trabajadores que tienen discapacidad auditiva. Todo comenzó por una necesidad real y urgente de contratar más personal. No encontraban a nadie, por lo que se les ocurrió buscar trabajadores con discapacidad, en específico a personas que tuviesen deficiencias auditivas. Se conversaron las complicaciones que esto podría traer, ya que se pensaba que podían sufrir más accidentes que los demás trabajadores o que les costaría compatibilizar con ellos. A pesar de estas aprensiones, la empresa decidió contratarlos.

Jorge Coggiola, jefe de producción, reconoce que en Sánchez y Cía no tenían experiencia previa respecto a la inclusión de estos trabajadores. “Normalmente se piensa que las personas con discapacidad tienen problemas al momento de trabajar, aprender o hacer una vida como los demás. Cuando trabajé con ellos, me di cuenta de que no era así, ya que si les falta un sentido lo refuerzan en los otros cuatro que les quedan. Son capaces de ser autovalentes y de aprender”.

 

La inclusión como algo natural

Sin tener mayores conocimientos sobre el tema de la discapacidad, en la planta comenzaron un interesante proceso de inclusión, que se dio de forma natural, como lo cuenta Jorge Coggiola: “Al principio los jefes de turno no estaban muy conformes, tenían algunos reparos, pensaban que los nuevos trabajadores no iban a rendir como los demás. A poco andar, se dieron cuenta que era todo lo contrario, que presentaban una gran disposición. Ahora me piden que les traiga más chiquillos”.

Una de las primeras actividades fue hacerles una inducción para mostrarles la empresa. “En esa charla también participaron los demás empleados, porque esta experiencia era nueva para todos, y lo más importante era que se conocieran y se respetaran”, comenta Jorge. En esa instancia, se les explicó a todos que la forma de tratar a las personas con discapacidad era exactamente igual que al resto, que no había que hacer diferencias. “Yo trato que día a día los trabajadores que tienen una discapacidad se sientan normales en la planta, por eso el trato que les doy es igual para todos”, enfatiza el jefe de producción.

Las celebraciones internas de fiestas patrias y de fin de año les sirvieron para poder integrar con mayor decisión a las personas con discapacidad con sus compañeros. Víctor Soto, gerente de planta, señala que “en los discursos se comentó que en nuestra fábrica trabajan personas sordas. Lo hice, no sólo para resaltar su calidad como trabajadores, sino que para decirles que son personas como cualquier otra, porque me di cuenta que no todos los conocían y faltaba más convivencia. Ahora ya juegan baby fútbol y hasta bailaron con los demás”.

 

Aprendizajes y desafíos

En Sánchez y Cía. esta experiencia les ha brindado interesantes aprendizajes y desafíos, que los han enriquecido como empresa, entre los que destacan los siguientes:

 

  • Dedicar tiempo para la capacitación:

Es importante que las jefaturas se impliquen en el proceso de enseñanza de estos trabajadores. En este caso, les han explicado algunos códigos que para las personas con alguna discapacidad son nuevos, como las leyes laborales, las responsabilidades y las reglas de la empresa. Una vez que lo aprenden lo cumplen sin inconvenientes.

  • Mezclarlos para promover la integración:

Una de las técnicas que utilizan para motivar que todas las personas se conozcan e interactúen, es sugerirles que almuercen con otros trabajadores, y también hacerlos participar en turnos distintos.

  • Mejorar la comunicación:

Uno de los desafíos es realizar un curso de lengua de señas, con el objetivo de que todos en la planta puedan aprender a comunicarse con las personas con discapacidad auditiva. Hasta ahora, se las han arreglado con la lectura de labios, con pizarras y con diálogos escritos a través del computador.

  • La importancia del respeto mutuo:

En la empresa han sido cuidadosos con el trato que se les da a todos sus miembros. Sin embargo, en una ocasión se presentó un problema entre un trabajador con discapacidad auditiva y otro más antiguo en la planta, debido a que uno malinterpretó los gestos que hacía la persona sorda como una ofensa. Pudieron resolver el conflicto y aprovecharon la experiencia para dejar en claro que no hay que discriminar a nadie y que las relaciones laborales deben estar sustentadas en el respeto mutuo.

 

La prevención no ha sido un problema

Uno de los temores que tenían en Sánchez y Cía. era que los trabajadores con discapacidad auditiva pudiesen sufrir algún tipo de accidente que agravara aún más su situación, especialmente por los problemas de comunicación que tenían en un principio. Sin embargo, se han dado cuenta que ellos están siempre atentos y reciben de muy buena forma la capacitación. En el 2012 la Asociación Chilena de Seguridad les brindó un curso en prevención de riesgos, dictado en lengua de señas, que fue un hito para la fábrica de plásticos.

“En la empresa tenemos un plan de emergencia, y éste se lo explicamos a nuestros trabajadores con discapacidad auditiva. También hicimos un simulacro, y ellos participaron activamente en éste con mucho éxito”, comenta Víctor Soto. Agrega que “nosotros trabajamos con mucha maquinaria, pero no dejamos que los trabajadores con discapacidad auditiva se acerquen si es que no tienen capacitación. Pero tenemos un caso de un trabajador sordo que nos ha demostrado una gran capacidad, ya que con sólo observar a las demás personas cómo se maneja una máquina es capaz de hacerlo, sin que nadie le explique o enseñe. Nos ha demostrado ser una persona proactiva, lo que podría llevarlo muy lejos en la empresa”.

Dentro de los principales desafíos que hoy tiene Sánchez y Cía. en materia preventiva es la instalación de señalética luminosa en las máquinas y las grúas horquillas. “Ya que estos trabajadores no escuchan las señales sonoras, colocaremos balizas de colores en toda la maquinaria para mantener la seguridad y para que se den cuenta de lo que está pasando en la planta”, puntualiza muy entusiasta Víctor.

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